martes, 1 de mayo de 2012
Antología Literaria Sanmartinense, una realidad
Cristian Ángel Meléndez Obregón / Lamas
Hay que reconocer a aquellos que llevan al plano de la realidad lo que otros solo imaginaron o soñaron idealistamente; es necesario resaltar el esfuerzo y perseverancia, esa misma perseverancia que hace aferrarse a un imposible o que parece serlo hasta que, venciendo todas las posibilidades y los factores en contra, logra verse plasmado en un resultado, un producto: Una realidad. Y es que donde otros se han propuesto, algunos lo hicieron; mientras algunos dicen que van a hacer, otros lo hacen. Esos son los realizadores, porque los emprendedores pueden iniciar, motivar, pero son los realizadores los que ejecutan los sueños.
Es en ese sentido que manifiesto mi reconocimiento hacia los amigos del Centro Cultural Rezistencia, de la ciudad de Tarapoto, quienes llevan su literatura a los pueblos de San Martín, más allá de los límites de su provincia; quienes lograron la realización de encuentros de escritores (fabricantes de historias, obreros de la palabra) a través de las Noches de Arte, o Cafés Literarios, viajes a comunidades y todo eso y más sin apoyo o financiamiento ni del Gobierno Regional ni del Gobierno Central, por lo general, salvo excepciones y en determinados casos donde se dieron ciertos niveles de coordinación.
Es que la cultura, la literatura en particular, no atrae tantos votos como sí lo hace la construcción de alguna infraestructura o el apoyo, previa publicidad garantizada, hacia algún pueblo que ha solicitado mil años atrás alguna atención de sus gobernantes. La literatura es la dama menos favorecida por el gobierno, la que ha sido ninguneada por la avaricia de los que usufructúan el poder, la que se ha refugiado y abrigado mejor bajo la humildad de aquellos que conservan su reserva moral intacta a prueba del tiempo y del hambre. Y así, a pesar de la indiferencia de algunos pero con una notable respuesta positiva de algunos gobiernos provinciales y distritales, se hace realidad este importante aporte a la literatura sanmartinense contemporánea, una ansiada Antología que reúne la narrativa y poesía que se viene produciendo actualmente en San Martín, por sanmartinenses y quienes, como yo, aun sin serlo de nacimiento, llevamos toda la vida amando su mágico verdor, su incontenible caudal de vida. Enraizados hasta la última exhalación de vida a esta bendita tierra.
Y si bien es cierto toda antología se presta a la crítica ya sea por su excesiva permisividad, su falta de rigor en la selección de textos o por la no inclusión de alguien que pudiera “merecerse” estar; a una antología habría que verla como un muestrario de literatura según los criterios de selección de los que realizan tal antología. Y según se indica en la presentación del libro, el criterio que adoptaron los amigos de Rezistencia fue el de la calidad de los textos, lo cual no indica que no puedan haber otros escritores desconocidos, en el anonimato, que bien podrían formar parte de esta u otra antología. El aporte fundamental de la referida Antología está en su condición de proporcionar un diagnóstico de los temas y estilos que desarrollan los poetas y narradores de San Martín, también está el hecho de abrir trocha hacia la producción de nuevas antologías siguiendo otros criterios; tendríamos así, en un futuro cercano (eso espero) antología de la literatura femenina sanmartinense, de la poesía sanmartinense, de la narrativa sanmartinense, antologías por provincias, antologías por generaciones (escritores de la década del 50, escritores de la década del 60…), antología temática (de acuerdo a un tema en común, conservación del medio ambiente, por ejemplo), etc.
Felicitaciones pues a los amigos de Rezistencia, a seguir rezistiendo.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Martín Reátegui y el aroma a jaboncillo brasileño
Cada vez que alguien viajaba a la selva teníamos que encargar el jabón Phebo, fragancioso, enamorador, diríamos, porque nos permitía lucirnos, ante los demás, por el uso de un producto exótico brasileño, popular en la selva pero escaso en la costa.
Y hablo del lucimiento porque los adolescentes nos sentíamos transportados hacia lugares bellos, llenos de palmeras, viviendo aventuras que sólo podíamos observar en las pantallas del cine o la televisión. Por supuesto que en estas aventuras existían las chicas que nos acompañaban y hacían que la fantasía fuera más alucinante.
El libro De cárcel, guerras y burdeles, del escritor loretano Martín Reátegui Bartra (Pasacalle, 2011), destila ese aroma, especialmente en el primer cuento (que a mi juicio es el más logrado) donde la aventura de la guerra popular es un pretexto para mostrarnos a un personaje nostálgico por la militancia comunista que no llegaba a comprender, siendo su función la de esconder las armas en un viejo zapote. Sin embargo, a lo largo del cuento, narrado a un personaje femenino, se deja entrever el aroma que destila una de las chicas que le visitan, aroma que se queda prendido por largo tiempo y que por momentos nos recuerda a ese hermoso cuento de Manuel Beingolea Mi corbata, donde, al final, dice: decididamente la verdadera dicha debe oler a jabón de Windsor. Pero en la selva la verdadera dicha se complementa con diferentes fragancias que van desde el perfume natural, propia en la piel de las mujeres, hasta en el aroma del jabón brasileño; y la mujer se da cuenta de eso, necesita poco para conquistar a un hombre, pero en este caso le sirve de ayuda para recordarle al anciano, que es Diana, la del aroma a jaboncillo brasileño.
El resto de cuentos, a pesar de no estar al nivel del primero, llevan en sí el peso del recuerdo, ya sea por una esposa que fallece o por alguna experiencia sexual que no tiene mayor importancia para los demás, pero que funciona como anécdota bien narrada.
Martín Reátegui Bartra es uno de los mejores narradores que llevo leyendo dentro de esta pléyade de nuevos escritores que nacen en la selva peruana, con palabras precisas, llevando la tensión con cierta pausa para ir acomodando al lector a recibir la sorpresa final.
Lamentamos que los problemas que se vivieron durante la época de violencia terrorista no se hayan tocado en toda su magnitud por los escritores de la región (y en ellos me incluyo); aún así agradecemos el aporte de Martín Reátegui, Ricardo Virhuez, Werner Bartra, la antología de Mark Cox que cita a muchos autores que, de alguna manera, tocan el tema (como Dante Castro, Pilar Dughi) y nos hacen conocer los grados de violencia a que se llega (por ambas partes) contra una población que está entre la espada y la pared.
Esperamos seguir leyendo nuevos aportes de Martín Reátegui porque su narrativa promete.
viernes, 2 de marzo de 2012
Las letras en Tingo María
| Elí Caruzo. |
En algún momento
el escritor huanuqueño Andés Cloud Cortez señaló que “poco se sabe de
la producción literaria en Tingo María”, tomando aquellas palabras creo que
en parte hay mucho de verdad, pero si ahondamos en el pasado de esta ciudad que
tiene pocos menos de cien años, no podemos decir que haya existido
una significativa producción literaria, añadiríamos que no se han concretado
publicar libros ya que si bien hubo gente dedicada a la literatura no
hicieron publicaciones significativas como sucediera en otras ciudades,
pero que desde los años 70 se supo de gente vinculada a las letras entre
los que señalaremos por épocas y producciones más adelante, y desde los 70
hasta la actualidad la gesta de un movimiento cultural
en el seno de la sociedad tingalesa no ha sido muy significativa y
por consecuencia libros editados no más de cinco, diríamos
que hay solamente entre ocho o diez personas que escriben,
pero que se muestran reticentes a publicar porque en los últimos veinte años en
que éste pueblo ha sido azotado por la violencia política interna se ha gestado
un temor enorme por decir lo que se siente, y si nos referimos a la
historia de la ciudad diríamos que dos libros han sido conocidos uno publicado
por Jorge Namuche Adrianzén y otro por Saturnino Meza Deza. Aunque a inicios de
los 70 la dedicación a la literatura fuera buena, ésta estuvo referida a la
historia de la ciudad y muy poco a la poesía y narrativa, aunque
hubieron algunos personajes como Vinicio Chávez Cazorla así también Noé
Alva Obando, y la Médico Pediatra Aída Pachas Legoas, quien ha sido ganadora
del cuento de las mil palabras, publicada por la Revista Caretas en Lima, sólo
estos pocos han dedicado sus vidas a las letras; tal como nos
señalan algunos datos, pero no se han concretado en libros que nos
señalara fehacientemente el porcentaje de cuántos libros se han editado, porque
Tingo María fue lugar de foráneos por ello que los temas tratados
estuvieron dedicados a la historia de Tingo Maria, y alguno que
otro de cuentos, poemas y/o ensayos), como la que aconteció a principios del
2000 con Elí Caruzo y Gloria Dávila, libros que traspasaron fronteras.
Saturnino
Meza Deza, es un maestro y ha sido Alcalde del
Concejo de Pumahuasi, vive afincado en ésta ciudad ,
desde los años 60 y es precisamente él quien escribió el año 1965,
una Monografía a Tingo María, luego en los 70, Cuentos y tradiciones, y
posteriormente, en el año 1998 obtiene un mención honrosa en la primera versión
del Premio de Cuento Ciudad de Huanuco, con su cuento “El Rogorrinre”
por lo que se incluyera en una antología en el volumen El último recado y las
narraciones ganadoras en la Empresa Periodística PERÚ. Actualmente dicho
cuento se encuentra en un centro de estudios andinos franceses, cuya sede
es en Colombia; luego escribió un ensayo respecto de la hoja de coca en
el Alto Huallaga, y actualmente viene trabajando en la Historia de las
Municipalidades
Vinicio
Machado Cazorla, nació en Huacrachuco (Huanuco)
el año 1936, vive desde los años 70 afincado en la ciudad de Tingo María, es un
empresario, autodidacta que ha escrito varios cuentos publicados en importantes
revistas regionales y nacionales, y que después de muchos años, la
publicara también la Empresa Periodística Perú, ha escrito Charles Tocata
y fuga, su novela Los Incateutos y la novela La Zaga de los Auquis,
debe haberlas publicado pues estaban listos para su publicación.
Aída Pachas
Legoas, nació en Lima en 1933. Se graduó de
Médico Pediatra, en la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos de Lima, hizo una especialización en Alemania luego del cual
el año 1966, arriba a la ciudad de Tingo María y desde entonces vive en
ella. Tiene en su haber un premio con el texto “El Puente”, que
ocupara un segundo lugar en el Cuento Ciudad de Huanuco, y por ella ha
sido consignada en dos antologías e invitada a revistas literarias
huanuqueñas, ha recibido otro segundo premio otorgado por la Revista Caretas, por el
Cuento de las Mil Palabras, dinero que ella lo destinó a una obra de
caridad, tiene un número considerable de escritos los que aún continúan
inéditos. Sus escritos publicados son: Aula 37, Campeonas, El encargo y El
puente por señalar los pocos que conocemos.
Juan José
Vega Bello. Historiador muy reconocido que
demostrara un cariño por la ciudad de Tingo María quien en los años 60, fue
Directora del Diario Expreso, escribiera un escrito Tingo María, Ciudad
Antigua, a quien en su memoria la Empresa Periodística PERÚ, le tributara
al publicar su escrito.
Eliseo
Talancha Crespo. Es un próspero abogado y
periodista, quién tiene en su haber redacciones los cuales se
publicaron en revistas nacionales y extranjeros.
Ha publicado La
conquista española de Huanuco el año 1987, Apuntes para la Historia de Huanuco
el año 1989y los Delitos Culturales en el año 94. Escritos Tingo María un jirón
de la Amazonía.
Noe Alva
Obando, Hace más de 30 años vive en
la ciudad y desde que llegara ha escrito poemas, y que incluso de publica
en la Revista Pura Selva, con el seudónimo El Moroco, poco se sabe sobre
él en el mundo de la literatura regional, porque en palabras textuales- “sus
escritos estaban referidos a los gobiernos de turno y su estilo era poesía
satírica”- lo hizo para no revelar su identidad y no sufrir
marginaciones por parte de quienes se sienten eludidos con su
redacción poética. Tiene en su haber una innumerable cantidad de poemas
inéditos.
Jorge Namuche
Adrianzén, natural de Piura, afincado desde los
50, y fallecido el año 2004, ha escrito La Historia de Tingo María,
la misma que sirviera de Guía Turística a quienes transitaban por esta parte
del país, libro que fue vendido dentro y fuera del país, y le significó
reconocimientos por la sociedad. Fue Secretario y Miembro de muchos
despachos de la Municipalidad Provincial de Leoncio Prado, fue bombero.
Ha escrito poemas, aunque no en libros pero si fueron publicados en su
momento.
Julio Silva
Zamora, nace en Tingo María, escribe hace
muchos años poemas de estilo satírico y los publica con su editorial
casera, en pequeños panfletos, las cuales acompaña de caricaturas
preparadas por el Artista Plástico Ovidio Soto Saldívar, recientemente ha
producido un libro llamado De Tingo sus tingotes.
Eli Caruzo Garcia, nació el 8 de diciembre de 1963, en el caserío
Puente Perez (Tingo María), hizo sus estudios en Colegio Padre Abad y la
Secundaria en el Gómez Arias Dávila quien había tenido una trayectoria de
cuentista en la ciudad de Huánuco y efectivamente, en esa época en que los
ganadores fueron galardonados, ocupó el tercer lugar con su cuento una niña
que vendía panes, el año 2003 octubre, publica su primer libro
titulado “El Mejorero y otros cuentos”, con el prólogo del escritor
huanuqueño Andrés Cloud y la apreciación de Oswaldo Reynoso. Este libro
fue reeditado después de dos años en Biblioteca Huanuqueña, ambas con la
editorial San Marcos.
César Calvo
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| J.R.Ribeyro y César Calvo, en París. |
Danilo Sánchez Lihón / Lima
César Calvo murió el 18 de agosto del año 2000. Tenía 60 años, pero fue como muriera un adolescente o un poeta siempre joven, indudablemente porque su espíritu era esencialmente de júbilo, exaltación y brazos abiertos. De mirada fija y fulgurante, agudo y audaz en el hablar, pues como oí decir alguna vez a Leoncio Bueno era «un genio oral», quien siempre estaba en estado de gracia y creando decires ingeniosos en el instante; para quien la vida era fuego, estallido y libertad. Escribió alguna vez: «Duermo donde me sorprende la noche y el deseo... no puedo dormir muchas veces bajo el mismo techo, ni en la misma ciudad ni con el mismo cuerpo...».
Dueño de un poder de seducción irresistible para con las mujeres a quienes volvía literalmente sus esclavas. Se trataba de un amante mítico, con carisma irresistible, con instinto y aureola de ángel y demonio. Maya, la esposa de Ricardo Luna, embajador del Perú en Estados Unidos, me contaba que cuando lo alojaban en su departamento de Londres era increíble la atracción que ejercía a las hermosísimas muchachas inglesas que pasaban por la avenida central hasta donde él bajaba del piso en que vivían, justamente para hacer esa caza diaria. No pasaba cinco minutos en que él tardara en subir con una ninfa extasiada contemplando embelesada a aquel loco de mirada torva y de cabellos ensortijados, que no hablaba una sola palabra en inglés pero que allí tenía a la chiquilla primorosa, como un felino a una gacela palpitando entre sus fauces hambrientas; niñas que se olvidaban de todo, de trabajo, estudios, familia, por contemplar arrobadas –y luego servir de víctimas propiciatorias– a ese fauno, animal salvaje –por demás implacable en devorar a sus presas– cuyo destino posterior, él mismo se ufanó en decirlo, el manicomio.
No es común en la poesía estas presencias arrolladoras y hasta perversas de personajes que asolan caminos, rebaños y pastoras; e ingresan hasta dominios privados para saciar sus apetitos carnales. Sin embargo, este poeta tenía estratos más profundos que aquella aparente frivolidad. Sólo por mencionar algunos de ellos: su compromiso con las guerrillas y la revolución mundial, su adhesión al mundo andino y sus gestas, su trabajo a favor de la canción popular, su identificación con la infancia desvalida y abandonada, la exaltación de la poesía como un don de vida, su relación entrañable y confidente con el dolor y la muerte.
Pero, tratando únicamente el amor en César Calvo y a la inversa de lo que podría creerse de un poseso instintivo y lujurioso, es más bien en su poesía la de un romántico esencial, pues evoca a la mujer cuando ella es ausencia y sombra en el muro. Cuando duele el pozo y el vacío que ella deja, cuando se sufre y ella está lejos, cuando no responde y la hemos perdido.
Son muchos los poemas de amor intenso y apasionado de César Calvo. Entre ellos hay uno que se incluye en Pedestal para nadie, fechado en 1971 y que lleva ya en su título esa marca de oquedad y despedida que señalábamos antes. Se titula: «Para Elsa, poco antes de partir» y empieza con una imagen ingenua pero a su vez apocalíptica, que refiere el pavor, la angustia y la soledad que se cierne abajo, cuando dice:
Porque vivo hace siglos en el aire
como
un
trapecio
vacío
yendo y viniendo
de lo que he sido a lo que no seré»
¿Quién es el reverso de toda inútil victoria? ¿Cuál es la única copa que no hemos de desdeñar después del vino fúnebre? ¿Es el primer amor? ¿El que nunca se olvida? ¿El amor intenso, total, el que nos marcó a fuego lento? Es el amor que es síntesis de todos los amores. Y ¿A quién se dirige? ¿Cuál es su última carta? ¿Su última verdad? ¿A quién ruega y ante quién dobla su rodilla? ¿Es solo una mujer? O también la revolución, la muerte, la canción popular, la infancia abandonada. O todos estos seres o fantasmas juntos: como el centro de todo y la aventura suprema, en el centro de todo.
Nada puede aprisionar el viento sino la libertad
Nada sino la libertad podría rodearnos ahora
y hacerte comprender que estuve solo
porque la intemperie no cabía en aquel cuarto
sórdido
que tú insistes en llamar país, doce millones
de rostros
pegados a los muros de un Orden repudiable
y desleído
Ayúdame a prescindir de esos fantasmas que amo
ayúdame a no golpear y golpear la puerta
como si ella tuviera la culpa
Ayúdame a ser la llave que abra sin cerrar
nunca nada
Es el recuento de todo lo vivido que estalla en una despedida, es testamento ológrafo, las imágenes que invaden nuestra mente segundos antes de morir, donde está también la preocupación social, pero ya no como himno de combate o proclama; está el amor pero ya no como posesión sino en la perspectiva de la desposesión y la melancolía. Y está el dolor vívido y sangrante del adiós, la partida y la muerte:
Porque yo he recorrido las colinas de Francia
y he visto
en el estruendo verde, en la delicadeza desbocada
de junio
he visto un niño lejano y eternamente dormido bajo
un río de sangre
Y he cruzado el Pont Neuf con los ojos vueltos
al turbio origen del destello
.....
Los días pasan por tu rostro como una cicatriz
oscura
Ayúdame a prescindir de esos fantasmas que amo
y que destruyo
y mis dedos te palpan con la voracidad de un ciego
en la noche
Me había olvidado de la noche
¿No se siente acaso el terrible trance de la bifurcación de los caminos y la separación de las aguas y de las almas que en algún momento se han querido?
Me había olvidado de algo tan simple y verdadero
como beber un vaso de agua, levantarme en la
sombra
de los cuartos prestados, dejar correr el tiempo
todavía entre sueños y luego despertarme con la sed
en tu cuello
Me había olvidado que la vida también está hecha de
todos estos ínfimos, esos heroicos acontecimientos
que se cumplen a tientas
entre un cuerpo desnudo y otro cuerpo desnudo,
entre el cauce del río y el vaso de la boca
¿En qué abismo se encuentra para haberse olvidado hasta de algo tan simple y verdadero como beber un vaso de agua? ¿O de estos ínfimos acontecimientos que se cumplen a tientas? ¿En qué encrucijada tiembla? Quizá en ese punto muerto, en donde a veces caemos, en donde la vida o la muerte ya no importan nada, trepados en el arco y la flecha; en el trapecio que se mece en el vacío, yendo y viniendo, mientras abajo hace espuma y brama el torrente:
«Me había olvidado de escribir simplemente,
como quien bebe
o ama, sin que el Olimpo se me suba a la cabeza
Me había olvidado que un poema se prepara
con minuciosa alegría
como un regalo que ya nadie espera, y se moldea
con urgencia
y violencia, con irrepetible, con irremediable ternura,
como hacerle el amor a una mujer que va a morir
mañana
Me había olvidado que te vas a morir mañana
Ayúdame a ser el caminante que no pide nada
Me había olvidado que me voy a morir mañana
que no pide nada sino un poco de camino
.....
pero que yo no me dé cuenta
.....
que no husmee tu mano
me había olvidado
el receloso animal que me habita
.....
...ayúdame a no olvidarte
y la pesada piedra que me amarra hacia el fondo
sea una pompa de jabón, las alas de un dulcísimo
castigo
Ayúdame a ser el caminante que no pide nada
sino un poco de camino, un tronco de sombra junto
al fuego
Pero que yo no me de cuenta, que no husmee tu mano
el receloso animal que me habita
el desolado animal que me habita en la noche
y en el día
deja abierta la puerta para que tú regreses o me vaya
La naturaleza de la poesía casi siempre se aviva o se apaga en relación con la mujer, o ¡la vida! ¡No era cierto, entonces, que César Calvo fuera voraz carnívoro o succionador cruel, lapidario y dios azotador en extravío febril, en paroxismo sexual, en grito y gemido de éxtasis pasional! ¡No era cierto, entonces, que fuera cínico y vividor de esas naturalezas doblegadas a su poder, a su seducción irreparable. O por lo menos no era cierto que lo fuera en su ser íntimo.
Lo cierto es que comprobamos en toda su poesía, y especialmente en este poema que la mujer es sobre todo para él una compañía fundamental para cruzar el infierno, como sombra amada, añoranza e ideal. Y así se esté frente a frente de la muerte, y el hueco se abra entre los pies de ambos, la mujer es sobre todo caridad, mundo piadoso y consuelo en la peor desolación:
Ayúdame a quedarme cuando me encuentre lejos
cuando me encuentre lejos de la memoria
que me devuelves
sin proponértelo
como quien llena un vaso de agua simple
y en el gesto de su mano extendida caben todos
los mares
.....
Ayúdame a quedarme cuando yo haya pasado
cuando yo haya pasado sobre el papel en blanco
como un cuchillo por el rostro
de estos días
en donde tú ya eres
la sonrisa que insiste cuando los labios cesan
El mar se abrirá entonces
Bubinzana
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| Fundadores del grupo Bubinzana. |
Manuel Marticorena Quintanilla / Iquitos
En la década del sesenta los poetas aparecen con una visión renovadora del quehacer literario. En torno al Grupo Bubinzana, liderado por Roger Rumrrill García, se agrupan jóvenes intelectuales para presentar al hombre amazónico y sus problemas como principal motivo generador del quehacer poético y narrativo, dejando como telón de fondo el paisaje y el río. Con esta concepción básica, haciendo predominar la denuncia social, escriben sus obras. Desde la aparición de este grupo la poesía y narrativa amazónica ha cambiado y en nuestros días existe mayor preocupación por conocer y desarrollar la cultura de la región tomando lo propio para mostrar a ojos extraños. Los poetas del Grupo son:
Róger Rumrrill García (Iquitos 1938), acérrimo propulsor cultural, preocupado por difundir la realidad amazónica, desarrollando múltiples actividades: la de poeta, periodista, ensayista, crítico literario, editor, escritor y guionista de cine; se inicia en la creación poética publicando Poemas (1960). Dirigió la Revista Bubinzana y Surcos que aparecieron en 1965 como órgano del Grupo Bubinzana, pero tuvo poca vida. Este mismo año publica la primera antología de la poesía amazónica con el título de Poesía de Selva, al año siguiente publica Narradores de la Selva, convirtiéndose en las dos primeras antologías sobre las creaciones literarias amazónicas que se difunden a nivel nacional. En 1971 aparece su poemario Magias y Canciones, en 1972 el poemario Axpikyondia y en 1975 su poemario Memorias desde un Otoño que es el más logrado, fruto de sus experiencias en la vida por países europeos.
Teddy Raúl Bendayán Díaz (Iquitos 1942-1999), ganador de los Juegos Florales de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana de 1962 con su Canto a la Primavera, tiene publicado el poemario Humedad Ardiente (1964), conformado por cantos al hombre amazónico en las que se aprecian el fondo social; en la Revista Alborada (1969) publica sus poemas Hermano, Mensaje del agua, Poema, Esperanza y Ofrenda. Cierra su ciclo poético con su obra Germen de Luz (1996) cuya segunda parte está integrado por 21 poemas regionalistas dentro de la tendencia de la denuncia social, al igual que su primer poemario. Su expresión es vigorosa y encaminado a levantar la protesta por el ser humano en nuestra región.
Jaime Vásquez Izquierdo (Iquitos 1935), es uno de los máximos exponentes de la narrativa amazónica última, sin embargo se inicia escribiendo poemas en la década del 50 y en la década del 60, publicadas en diarios y revistas de esos decenios, colaboró en la revista Shupihui, en cuyas páginas están sus poesías como Rostros, Llueve (1989), denotando su tendencia sentimental dentro de la temática amorosa neorromántica, con el uso de expresiones sencillas. Ha publicado las novelas Río Putumayo, Cordero de Dios (2 tomos), La guerra del sarjento Ballesteros.
Róger Hurtado Mas (Otuzco, La Libertad 1938), residente en Yurimaguas desde 1985, fundador del Grupo Cultural Bubinzana de Yurima- guas en 1968, obtuvo diversos premios en varias ocasiones con sus poesías, autor del poemario Agua arriba, que permanece inédito y publicó algunos de estos poemas como Mi anti infancia y Aguas Arriba tratando de expresar el sentimiento del hombre amazónico, con gran vigor y empeño.
Javier Dávila Durand (Iquitos 1935), uno de los difusores de la cultura amazónica a través de la Revista Proceso desde marzo de 1966 hasta inicios de la década del 90, en que están plasmadas las creaciones poéticas y narrativas amazónicas. Se inició en la poesía con Mis delirios (1957), que exterioriza los sentimientos más hondos del poeta dentro de la concepción neorromántica amazónica, prosiguió con Yara (1967), Yo, el Sujeto (1988), La Dispersada Luz (1992), Canto del Dolor y la Angustia y otros poemas para amar la vida (1994), El Amor es un Río Esplendoroso (1997), permaneciendo con la exposición de sus afectividades entre la tristeza y la soledad, después entrega El Cantar (1998) y Travesía sin Puerto (1999); que llega exponer su soledad, angustia y desesperación pero con marcado amor a toda nuestra selva, entre la exposición desesperanzada y la añoranza.
Pedro del Castillo Bardález (Yurimaguas), médico cirujano, periodista, luchador social, compositor, escribe su poemario Noches de Guardia (1970), tomando como base sus experiencias de trabajo en el hospital, es la manifestación de su humanismo lleno de sinceridad sobre el dolor y la miseria del hombre.
Finalmente, Manuel Túnjar, uno de los fundadores del grupo, que falleciera sin dejar ninguna obra publicada.
Orlando Casanova Heller
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| Orlando Casanova. |
Manuel Marticorena Quintanilla / Iquitos
La literatura para los niños tiene una larga y fecunda tradición en la literatura amazónica y se remonta a la producción de la primera generación de escritores nacidos en el Oriente Peruano con Muchacho de la selva (1929) de Marcelino Chávez Villaverde y Aurora en la selva (1959) de Juan Daniel del Aguila. A partir de los conocidos trabajos de Francisco Izquierdo Ríos, otros connotados representantes de la promoción de Trocha nos han dejado hermosas muestras de su creación en este género: Julio G. Vergara, Felipe R. Documet, Julio C. De Pina Peña, Anita de Fernández, Anita Pereira, Juan Ramírez Ríos, Juana Ubilluz de Palacios y otros.
En nuestros días, quien con más habilidad narrativa, propósitos didácticos y recursos lingüísticos adecuados -tres componentes claves de la buena literatura infantil- está trabajando en el cultivo y la renovación de este género con temas vernáculos y realistas extraídos de la naturaleza amazónica, es el normalista y poeta Orlando Casanova Heller (1948-2004), que dio sus primeros pasos de narrador para niños con dos cuentos que aparecieron en un solo volumen El niño y chichirichi y La oruga que quería vivir (1986) desarrollando el tema de la solidaridad, la cooperación colectiva y la ayuda mutua.
En colaboración con Germán Lequerica, Casanova publicó el mismo año de su iniciación, 1986, uno de los más acabado relatos de la narrativa amazónica actual: El viaje de la vida. Otorgando a seres de la fauna salvaje un tratamiento prosopopéyico y dramático y un comportamiento racional, patéticamente humanizado, convierten el argumento de la existencia gregaria, del destino inevitable y fatal de extraños seres irracionales (bestia y bichos de la fronda amazónica) en una metáfora del viaje interrumpido hacia un final inexorable, que es la simbolización total de la vida humana con sus alegría y sinsabores, sus querencias y peripecias, sus embates y peligros.
Los Escueleros y otros relatos amazónicos
James Matos Tuesta / Tarapoto
¿Sabe usted que es un escuelero? Hasta hace unos días yo tampoco lo sabía. En términos simples, diremos que es un escolar, un alumno primario. Pero, debemos aclarar que se trata de un estudiante de Cuñumbuqui, Lamas, o quizá de la región San Martín, lugar donde se desenvuelve el relato principal y los otros que figuran en la obra Los escueleros y otros relatos de Neder Hidalgo Sánchez (Cuñumbuqui, 1960). Para mi gusto personal, hubiese añadido al final del título el gentilicio amazónico (como este comentario), pues todos los relatos ocurren en el distrito de Cuñumbuqui: selva peruana.
Los escueleros y otros relatos tiene un ligero símil con el libro de cuentos de José María Arguedas, titulado Agua, donde consigna como uno de sus cuentos a “Los escoleros”, donde también tienen papel protagónico los escolares.
La narrativa amazónica siempre ha tomado como referente, principalmente, al departamento de Loreto, región donde mejor se ha desarrollado la literatura y la poesía de la región selvática, desmarcándose a mucha distancia de las regiones de Ucayali, Madre de Dios y Amazonas. Sin embargo, debemos indicar que de la región San Martín, desconocemos casi en su totalidad su producción intelectual antigua y contemporánea, y no porque no haya existido o no exista, sino tal vez porque geográficamente está más vinculada a Cajamarca, La Libertad y Lambayeque, que de sus pares Loreto, Ucayali y Madre de Dios. Los íconos sanmartinenses de las letras, siguen siendo el saposoíno Francisco Izquierdo Ríos y el moyobambino Jenaro E. Herrera, desarrollando ambos, actividades tanto en Iquitos como en Lima.
Es por eso, que nos alegra enormemente conocer el trabajo de Neder Hidalgo Sánchez, quien desde las profundidades de su querida Cuñunbuqui, irrumpe en los dominios de la selva de cemento para mostrarnos su opera prima.
Sus más de cincuenta páginas se leen de un tirón. No solo por su lenguaje sencillo y directo –sin complicaciones ni palabras rebuscadas–, sino porque desde los primeros párrafos, los relatos subyugan al lector, y Neder, apelando a su propio testimonio infantil nos introduce progresivamente a su terruño para luego concentrarse en la escuela de varones N° 1205. Es aquí donde transcurren los tres principales relatos de la obra. Los textos restantes giran alrededor de Cuñumbuqui.
La obra de Neder produce diversas sensaciones. A veces nos hará sonreír, otras veces entristecer y no pocas veces reflexionar, pero jamás perderemos el interés por seguir leyendo. El autor tiene un buen dominio del idioma, y esto se lo debemos a que tiene la formación de docente, pero además es periodista y abogado. En sus páginas, el autor recorre desde las travesuras escolares, los maestros severos e implacables, el amor infantil, el ambiente amazónico y la solidaridad de los moradores de Cuñumbuqui. Conmueve mucho la historia de “Perlita, la mochilera”, que es el vivo retrato de esos personajes sui generis que inundan toda la Amazonía peruana. Un texto de antología es “El pajarazo de fierro”, relato que ilustra de cómo se vivieron en los alejados poblados amazónicos la llegada de los primeros aviones Satco y Faucett. Otro segmento de antología es cuando uno de los escueleros describe los elementos del escudo peruano: el caballito (la vicuña), el pandisho (el árbol de la quina) y un gusano que está cagando (la cornucopia).
Un texto que provoca sublevarse, es el “Cuentito de marzo”, nombrecito que puede inducir a confusión, pero que retrata crudamente la realidad de los cientos de maestros de las zonas más alejadas del país. No olvidemos que Neder es maestro y lo dice con conocimiento de causa. Este texto nos golpea en la cara para ilustrarnos hasta dónde puede llegar un maestro que tiene una carga familiar pero que no encuentra una plaza para trabajar.
Una crítica que el mismo autor coloca subliminalmente en el texto, es cuánto ha cambiado la metodología de la enseñanza y cuáles son los resultados visibles hoy. Neder escribe: “Nuestra escuela ha cambiado tanto ahora, con sus maestros y sus métodos que también han cambiado. Y no con tan buenos resultados”. “Eran otros tiempos, la disciplina era férrea, durísima, nuestros padres aceptaban la disciplina. Hoy todos son hombres de bien, ¿habrá sido la disciplina?”, se interroga finalmente el autor, y creo que su meditación es válida.
¿Alguna observación a la obra? Todo texto es perfectible. En cuanto a la forma, quizá debió incluirse al final de la obra un glosario con términos amazónicos, siempre pensando en un público más allá del selvático, porque entre charapas nos entendemos, pero un costeño y un andino no entenderían estos términos: sinchipichanas, tisha tisha, quinilla, posheco, pandisho, ishpatero, etc., algo tan natural en los hablantes de la floresta.
Una mención aparte merece el excelente trabajo de edición de la editorial capitalina Pasacalle, que tiene como uno de sus principales méritos, aparte de otros, el de permitir ofrecernos obras del Perú profundo, incluyendo obras de autores amazónicos. Hacemos votos para que no desmayen en esta descomunal empresa.
Debo decir, finalmente, que me alegra compartir esta buena nueva. Cada vez que conocemos la obra de un autor amazónico los selváticos lo celebramos con fruición. Es trabajoso escribir, y escribir bien es más arduo aún, pero publicar un texto, solo algunos mortales pueden contarlo, y que además se difunda la obra, es casi un imposible, por lo que no me queda más que reiterar mis felicitaciones efusivas al autor, y animarle a que continúe por esta trocha inescrutable, y que recuerde siempre, que los amazónicos no solo necesitamos de trabajos de similar factura, sino, que estamos ávidos de escuchar nuestras propias voces.
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