jueves, 1 de marzo de 2012

Historia y fantasía en Werner Bartra


Juan Rodríguez Pérez  /  Tarapoto

El patio de los pasos invisibles es una novela cuya historia de amor está trabajada en diferentes tiempos y escenarios. Cada capítulo empieza con el magnetismo necesario para envolvernos en la trama y dejarnos sin aliento con las historias que viven los protagonistas de la novela.

Por momentos, el autor nos recuerda a un García Márquez, por ese estilo intenso de narrar, ir encadenando las historias que acontecen a cada uno de los protagonistas, y dejar el diálogo solo cuando se hace necesario. Hasta existen frases como “Mucho tiempo después… recostado en su hamaca” que nos recuerda el empezar de Cien años de soledad. Y es que la selva es un inmenso paraíso para los narradores tanto oral como escrito, donde, a veces, la realidad se confunde con la fantasía.

Así se podría entender el libro de Werner Bartra Padilla El patio de los pasos invisibles, situaciones que van entrelazándose en torno a la vida y pasión de Roberto Gómez Robalino, eternamente enamorado de Milagros Arteaga, una muchacha fina, elegante y educada. La novela, contada, además, con una técnica refinada, nos sumerge en mundos paralelos donde se confunde la historia con la fantasía, para dar paso a situaciones como las vividas por los aborígenes merced a una intervención militar.

La tragedia que envuelve el final de la novela protagonizada por Roberto y Milagros, y que nos recuerda a las novelas de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, no quita el interés e intensidad que se vive a lo largo de su lectura para esta época.

Sin duda un libro interesante que permite el conocimiento y el desarrollo de la nueva literatura que se está forjando en la Amazonía.




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