jueves, 1 de marzo de 2012

La búsqueda del alba

Germán Lequerica.
Ricardo Virhuez Villafane / Lima


"En la búsqueda del alba/ el hombre tiene inevitablemente cien pies/ cien manos/ y una estrella prendida en la memoria". Con estas palabras Germán Lequerica (Iquitos, 1932) comienza su poemario La búsqueda del alba y da inicio a la moderna poesía amazónica. 


Atrás quedaron los versos románticos, modernistas y folclóricos de sus predecesores. Lequerica abre fuego limpiamente: lenguaje sencillo, estilo libre y perspectiva popular. Abrasado por la pasión política, supera ampliamente la belleza y concisión de Selva lírica (1952), su anterior libro, texto triple donde se reúnen también Hidalgo Morey y Daniel Linares. 


Entre la polémica que en Lima enfrentaba a poetas puros y poetas sociales, Lequerica ensaya el compromiso sostenido por la pureza. De ahí que su simbología transparente y musical exija una sensibilidad mayor y una inteligencia despierta, al mismo tiempo que registra sus límites en el hedonismo que fecunda la palabra pero no la subvierte. 


La opción política de La búsqueda del alba es evidente y comprensible. Su sencilla lucidez es sorpresiva: "La protesta del hombre/ cuando surge/ tiene garras de cóndor y fusiles". La revolución vendrá del campo. 


Sin embargo, no hay deslinde referencial entre la mera protesta y la acción revolucionaria. La salida es sentimental: protesta lírica y subjetiva, no se alzará sobre su sensibilidad intelectual conformista. La mayoría de poemas denuncia el oportunismo y los errores de los revolucionarios, y ensaya con límpidas metáforas una poética de la política. La búsqueda del alba no decae, pero sí los hombres.


 La estrella prendida en la memoria implica voluntad y necesidad: la praxis poética confluye entonces con la historia, y la propia poesía emerge bella y necesaria.

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